Black Pulse nació de una incomodidad real.
Mariano es instructor de defensa personal en la escuela de policía hace más de 10 años, y practicante e instructor de artes marciales hace más de 20. En cada ejercicio de desarme veía lo mismo: maquetas sin peso, sin mecánica, sin nada que se pareciera a lo que pasa en la realidad. Y si el entrenamiento no se parece a la realidad, algo falla.
De esa pregunta nació el proyecto. Con impresión 3D, conocimiento técnico y muchas iteracciones, desarrolló la Black G2: un dispositivo de entrenamiento en seco con láser que replica el peso, la mecánica y la acción de una pistola real, sin munición. No es una maqueta. Es una herramienta de entrenamiento, pensada por alguien que entrena de verdad.
Black Pulse somos un equipo de tres. Mariano lidera el desarrollo desde su experiencia en el campo. Rodrigo, también de larga trayectoria en artes marciales, diseñador 3D y responsable de toda la producción audiovisual, da forma a cada versión y se encarga de que el producto se muestre como merece. Y Ursula, con años de práctica marcial encima y especialista en sistemas y redes, hace que todo funcione del lado digital.
Cada producto que hoy compone Black Pulse salió de un proceso colectivo: ideas que van y vienen, prototipos, ajustes, más prototipos. Sin intermediarios en la creatividad ni en la convicción.
La idea es simple: el entrenamiento de calidad no debería depender de tener acceso a un campo de tiro. Debería poder hacerse en cualquier lugar, con herramientas que estén a la altura de lo que se está aprendiendo.
Somos Black Pulse.